Salario bruto y salario neto: qué te descuentan y por qué
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En una oferta de trabajo casi siempre se habla en bruto y en una conversación de bar casi siempre se habla en neto. De ahí vienen la mayoría de los malentendidos: dos personas comparan cifras que no miden lo mismo. El bruto es el precio de tu trabajo antes de impuestos y cotizaciones; el neto es el dinero que puedes gastar.
La distancia entre los dos no es un porcentaje fijo. Depende de cuánto ganes, de tu situación familiar, del tipo de contrato y de cómo se reparta tu sueldo a lo largo del año. Por eso dos compañeros con el mismo bruto pueden cobrar netos distintos sin que haya ningún error en la nómina.
Qué incluye realmente el salario bruto
El bruto anual no es solo el salario base. Es la suma de todo lo que la empresa te reconoce como retribución durante el año, tanto en dinero como en especie. Conviene mirarlo con detalle antes de firmar, porque parte de esa cifra puede depender de objetivos que quizá no se cumplan.
- Salario base del convenio o del contrato.
- Complementos: antigüedad, puesto, turnicidad, disponibilidad, idiomas.
- Pagas extraordinarias, estén prorrateadas o no.
- Variables: comisiones, bonus por objetivos, incentivos.
- Retribución en especie: coche, seguro médico, vivienda, formación no obligatoria.
- Horas extra y pluses de nocturnidad o festivos.
No forman parte del bruto salarial las dietas y los gastos de locomoción dentro de los límites exentos, ni las indemnizaciones por despido hasta el importe legalmente exento. Son cantidades que cobras, pero que no tributan igual ni cotizan como el resto del salario.
Los dos descuentos que convierten el bruto en neto
Del bruto salen dos bloques de descuentos y conviene no confundirlos. El primero es tu aportación a la Seguridad Social: un porcentaje casi plano sobre la base de cotización, con un tope máximo mensual. El segundo es la retención de IRPF, que es progresiva: cuanto más ganas, mayor es el porcentaje que se te retiene.
| Concepto | Tipo | Sobre qué se aplica |
|---|---|---|
| Contingencias comunes | 4,70 % | Base de cotización por contingencias comunes |
| Desempleo | 1,55 % | Base de contingencias profesionales (1,60 % si el contrato es temporal) |
| Formación profesional | 0,10 % | Base de contingencias profesionales |
| MEI | 0,15 % | Base de contingencias comunes (el 0,75 % restante lo paga la empresa) |
| Total aproximado | 6,50 % | Se descuenta todos los meses, incluidas las pagas extra |
La Seguridad Social se descuenta hasta la base máxima de cotización. A partir de ahí tu cuota deja de crecer, así que quien gana mucho nota que el peso de la Seguridad Social baja en porcentaje mientras el del IRPF sube. El IRPF funciona al revés: no tiene techo y sigue subiendo por tramos, desde el 19 % del primero hasta el 47 % del último.
Un ejemplo con 30.000 € brutos al año
Tomemos a alguien soltero, sin hijos, con contrato indefinido, 14 pagas y 30.000 € de bruto anual, sin variables ni retribución en especie. El recorrido del bruto al neto es este:
- Seguridad Social: 30.000 € × 6,50 % = 1.950 € al año.
- Base para calcular la retención: 30.000 € − 1.950 € − 2.000 € de otros gastos = 26.050 €.
- Escala: 19 % de los primeros 12.450 €, 24 % de los siguientes 7.750 € y 30 % de los 5.850 € restantes = 5.980,50 €.
- Mínimo personal de 5.550 € al 19 % = 1.054,50 €, que se restan de la cuota anterior.
- Retención anual: 5.980,50 € − 1.054,50 € = 4.926 €, es decir, un tipo del 16,42 %.
- Neto anual: 30.000 € − 1.950 € − 4.926 € = 23.124 €, unos 1.651 € en cada una de las 14 pagas.
Ese mismo sueldo en 12 pagas daría unos 1.927 € al mes, sin extras en verano ni en diciembre. El dinero del año es idéntico: solo cambia el calendario en el que llega.
Es un ejemplo, no tu nómina
Las cifras anteriores ilustran el método con supuestos concretos. Tu resultado real cambia con los hijos a cargo, el convenio, las variables del año, los datos del modelo 145 y cualquier regularización que haga tu empresa. Úsalo para entender el mecanismo, no como cálculo exacto de tu caso.
Lo que el bruto no te dice al negociar
Dos ofertas con el mismo bruto pueden valer cosas muy distintas. La progresividad del IRPF hace que cada subida se note menos que la anterior: si estás en el tramo del 30 %, de cada 1.000 € brutos adicionales te quedan unos 650 € una vez descontadas retención y cotización. Por eso, a partir de cierto nivel salarial, mejorar la parte no salarial suele rendir más que subir el bruto.
- Retribución flexible: el seguro médico, el cheque restaurante o el abono de transporte están exentos hasta ciertos límites, así que valen más en neto que su equivalente en salario.
- Variables: un bruto con un 20 % de bonus no es comparable a uno fijo si los objetivos son difíciles.
- Jornada real: el mismo bruto con 37,5 horas o con 40 horas cambia el precio de tu hora.
- Teletrabajo y ubicación: reducen gasto propio sin pasar por la nómina.
Errores frecuentes al comparar ofertas
El error más común es comparar un neto mensual de 14 pagas con otro de 12. El segundo parece un 16 % mejor y puede ser exactamente el mismo sueldo. El segundo error es asumir que la retención de tu nómina actual se mantendrá en el trabajo nuevo: si cambias a mitad de año, cada empresa retiene solo sobre lo que ella te paga y el ajuste llega después, en la declaración.
La forma sensata de comparar es llevarlo todo al mismo terreno: bruto anual frente a bruto anual, y neto anual frente a neto anual. Con esas dos cifras sobre la mesa, la decisión deja de depender de cómo esté presentada cada oferta.
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